Roma en 3 días

També en / También en / Aussi en: Catalán

Nos planteábamos hacer una escapada pero disponíamos de poco tiempo así que decidimos visitar Roma en 3 días con niños.

Queda clarísimo que es imposible conocer esta preciosa ciudad en tan poco tiempo pero fue lo suficiente para ver los lugares más emblemáticos y más conocidos.

Si os decidís a escaparos a Roma, nosotros hicimos esta hoja de ruta y puede que os sirva para empezar a preparar el viaje con algunos datos prácticos,  también con una opción de hotel que nos encantó y las webs donde reservar entradas y así evitar las colas.

Día 1:

Llegamos al aeropuerto de Roma-Fiumicino y cogimos un traslado privado. Al ser 5 personas no salía mal de precio y mucho más cómodo para llegar hasta el hotel. La compañía era COTAV, aunque hay muchísimas más en el aeropuerto mismo.

Nos alojamos en el Hotel Smooth Hotel Rome Termini, un hotel que nos fue de maravilla porque disponen de habitaciones familiares completamente nuevas. Así que tras dejar las maletas y asearnos, pusimos rumbo hacía el centro de Roma.

El plan de la tarde era pasear por las calles y ver 4 lugares muy conocidos: la Piazza Spagna, la Fontana di Trevi, el Panteón de Agripa y la Piazza Navona.

La Piazza de Spagna y la Fontana della Barcaccia que representa un navío. Una visita imprescindible en Roma para ver su escalinata de 135 peldaños.

La Fontana di Trevi. ¡Qué decir de ella! A pesar de haberla visto miles de veces en fotos, una vez allí la ves esplendorosa y magnífica. Como muchos ya saben, cuenta la leyenda que tirar una moneda de espaldas a la fuente te asegura volver a Roma. Tanto de día como de noche, la Fontana di Trevi es preciosa.

El Panteón de Agripa, es una visita imprescindible para ver el templo mejor conservado de la antigua Roma. Con su forma circular en el interior y su gran cúpula con un agujero en el centro que deja pasar la luz, es un edificio que solo con entrar impresiona. La entrada es gratuita.

La Piazza Navona es una plaza con mucho ambiente, suelen haber puestos de venta de cuadros así como algunas representaciones de artistas callejeros que amenizan el paseo por este lugar emblemático. Destacar una de sus fuentes, la Fontana dei Quattro Fuimi, con 4 dioses esculpidos representando los 4 ríos más importantes conocidos en esa época: el Nilo, el Ganges, el Danubio y el Río de la Plata.

De vuelta al hotel no pudimos evitar comernos un helado italiano aunque fuese pleno mes de enero. Pero es que allí los helados se comen durante todo el año y encontraréis muchísimas paradas para comprarlos. Nosotros lo hicimos en la heladería Venchi, que está muy cerca del Panteón y de la Fontana di Trevi, puesto que el local en sí ya es muy curioso con su cascada de chocolate y por la manera de prepararte las bolas del helado. ¡Y están buenísimos!

Día 2:

El segundo día lo dedicamos a visitar el Coliseo y pasear por el Foro Romano. Para poder acceder al interior de estos dos sitios hay que pagar entrada. Aunque desde el exterior puedes ver  gratuitamente parte de ellos, para nosotros fue muy interesante entrar. Os aconsejamos reservar y comprar online las entradas para evitar las colas que se forman. La compra online tiene un sobrecargo de 2 euros pero merece la pena puesto que puedes ahorrarte como mínimo una hora de espera. Nosotros las compramos en la web oficial y entramos directamente sin hacer nada de cola por el acceso reservado a las compras online. Con la misma entrada puedes visitar el Coliseo, el Foro Romano y el Palatino.

Al acabar estas visitas tan llenas de historia, decidimos ir hacia Trastevere, cruzando el río Tevere. Como de camino nos coincidía que pasábamos cerca de la pieza de mármol conocida como la Boca de la Verdad, pues nos paramos para introducir la mano y ver quién de nosotros decía más mentiras… Una parada curiosa para los niños. Esta pieza la encontraréis en el porche de la Iglesia de Santa María in Cosmedin.

Saliendo de allí, directamente llegamos a Trastévere. Es uno de los barrios con calles estrechas, encantadoras, donde se respira el ambiente no tan turístico y más verdadero de Roma. Un lugar donde encontrar productos locales y sus aromas, bares y restaurantes donde parar a tomar algo o cenar y ver la vida de los habitantes del lugar. Aquí nos paramos a cenar ese día y comimos muy bien, con una sopa de verduras buenísima que sienta de maravilla para cambiar un poco de pizza.

Volvimos al hotel andando para disfrutar de la ciudad con las luces de la noche. Siempre se vive otro ambiente al anochecer y permite conocer la ciudad de otra manera.

Día 3:

Este día lo dedicamos a conocer el Vaticano y sus museos. Así que a media mañana pusimos rumbo hacia allí.

Llegamos por el puente de Sant Angelo para encontrarnos de frente el castillo que lleva este mismo nombre.

Dirección ya hacia la plaza de San Pedro en el Vaticano, es cierto que sus grandes dimensiones no nos dejan indiferentes. Hicimos unos 20 minutos de cola para poder entrar a la Basílica de San Pietro, pasando antes por unos controles de vigilancia y detectores de metales. No hicimos mucha cola ya que nos habían dicho que suelen ser mucho más largas. La entrada es gratuita.

También quisimos visitar los Museos del Vaticano y poder disfrutar de la Capilla Sixtina (no se permite hacer fotos). Y nos encantó a todos!! En este caso optamos por alquilar las audio-guías y vale la pena. Tienen unas para niños que, para mi gusto, las explicaciones son mucho más chulas que las de adulto.

En estos museos no solo visitas la Capilla Sixtina, también puedes ver esculturas, una sala con sarcófagos y momias egipcias, cuadros explicados muy bien con la audio-guía infantil, una sala muy larga con una iluminación muy bonita y llena de Mapa Mundis y pasar por una preciosa escalera de caracol.

Así como en el Coliseo, también puedes comprar la entrada por internet en su web oficial y ahorrarte mucho tiempo perdido en las colas. Nosotros la compramos en la web oficial.

Todos los trayectos los hicimos a pie, lo que nos permitió disfrutar también de los paseos por las calles de Roma, ver los centenares de tiendecitas que venden de todo, las numerosas heladerías y restaurantes, pasar por las calles adoquinadas, sentir el ritmo de la vida en la capital italiana y disfrutar tanto del día como del anochecer en la ciudad.

Con estas visitas terminó nuestra estancia en Roma. Al tener un par de días más alargamos nuestro viaje a Florencia y Pisa que os explicaremos en otro post.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *