Las niñas han ido a La Isla Bonita (La Palma) – “Ruta palmera soñada”

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¡Si, si, las niñas han ido a La Palma: La Isla Bonita!

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Un viaje distinto, descubriendo la Isla Bonita de una manera muy diferente de cualquier otro viaje. Han descubierto una infinidad de lugares para explorar, aprender, correr, pasear, comer, ver,… ¡Y tan solo a través de los sonidos!

Un viaje que ha durado poco más de una semana, escuchando los sonidos para imaginar una aventura en los distintos lugares de la isla. ¡Y os aseguro que imaginación no ha faltado!

El texto relata los comentarios que hicieron sobre los sonidos que escucharon y muestra a través de algunas de las siguientes imágenes su gran capacidad para imaginar lugares aún desconocidos.

Ésta fue su “ruta palmera soñada“:

El primer día, estuvieron visitando la ciudad de Santa Cruz de La Palma, capital de la Isla Bonita. Vieron los bonitos balcones de colores, típicos de Las Islas Canarias, paseando por el paseo marítimo.

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Qué bien se lo pasaron dando una vueltecita por el Mercado Municipal de La Palma, viendo toda esa fruta buenísima y oyendo hablar a los lugareños. No acostumbradas al acento, les resultó muy curioso: “Pero hablan español, parecía otro idioma!!”, – reflexiones de niños.

 

El segundo día, les expliqué la tradición del cultivo de la planta del tabaco y la fabricación del puro. Esta tradición la pudieron recordar, pero de distinta manera, en el pueblo de San Pedro (Breña Alta). Conocían el tema de las costumbres pues en una ocasión tuvieron la oportunidad de visitar una “masía” (casa rural catalana) muy antigua, convertida en museo, donde vieron la hoja del tabaco secándose para estar preparada y fabricar el puro.

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Foto de archivo de Els Petits Viatgers

 

El tercer día, como no podía faltar, fueron de excursión al Parque Natural de la Cumbre Vieja, donde se encuentran una serie de volcanes, entre los cuales: el de San Antonio, el de San Juan y, un poco más al sur, el de Teneguía.

¡Cómo se divirtieron pisando la grava por las faldas de los volcanes, se hundían y les resbalaban los pies! Les encantó el ruido tan divertido que iban haciendo al andar y al correr. Y, siendo una de las niñas una apasionada de los volcanes, no le faltó imaginárselos en erupción. ¡Que ilusión le hizo estar tan cerca de ellos!

¿Podrían ser estas piedras parte de la grava recogida allí mismo?

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El cuarto día, se acercaron un poco más a la costa… no para bañarse, sino para recordar un taller salinero que hicieron en uno de sus viajes. En La Palma visitaron Salinas de Fuencaliente, al sur de la isla. ¡Qué olor a salitre! Pusieron los pies en las salinas y volvieron a sentir el tacto de la sal directamente en la planta de los pies.

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Foto de archivo de Els Petits Viatgers

 

El quinto día, estando en el archipiélago de Las Islas Canarias, visitaron una plantación de plátanos, cerca del Puerto de Naos. Aquí les ayudé un poquito con el sonido, pero no duró ni dos minutos, que ya se imaginaban rodeadas de plataneras y comiendo un delicioso plátano. Les gustó saber dónde crecían los plátanos: ¿de una palmera? ¡Pues no, crecen en las plantas plataneras! Vieron esos enormes manojos de plátanos colgando de lo alto. Todos de un color verde intenso y no amarillo como habitualmente los ven.

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El sexto día, fueron de excursión por el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Con sus botas y mochilas se fueron a andar por unos senderos magníficos llenos de naturaleza y vida. Pasaron por puentes, entre pinos, atravesaron ríos, saltaron por las rocas, vieron cascadas de agua y oyeron el sonido de los pájaros. Un día intenso explorando la naturaleza. ¡Cuántas piñas caídas de los pinares, hojas y piedrecitas del suelo cogieron para pegar en su pequeña libreta!

Después de disfrutar del sonido de la naturaleza, de los vientos alisios, del agua de los riachuelos, de los animales e insectos del bosque,… apetecía un buena parada para comer y recargar fuerzas.

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El séptimo día, aunque no salía en los sonidos de La Palma, fueron a ver el Observatorio del Roque de Los Muchachos para disfrutar de la astronomía que ofrece la buena situación y la no contaminación lumínica de la isla de La Palma. No podían pasar por alto esta visita, después de haber tenido, con tan solo 5 años, un primer contacto con la observación de los “planetas”, de las “nebulosas” y las “constelaciones” (palabras dichas por las niñas). ¿Y si vieran una estrella fugaz…?

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Foto de archivo de Els Petits Viatgers

 

El octavo día, cerca del pueblo de Puntagorda, estuvieron paseando por los campos, viendo pasar los rebaños de ovejas y cabras; siempre al cuidado de su perro guardián. Pudieron ordeñarlas para obtener una buenísima leche con la que harían deliciosos quesos.

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El noveno y último día, pasaron por la estrecha y preciosa Playa de Nogales con su acantilado, cerca de San Juan de Puntallana. No fueron a bañarse sino a jugar con la arena negra (por la erosión de las piedras volcánicas). Miraron la cascada de agua, y pudieron correr descalzas y chapotear por la orilla del mar. Desde la playa vieron El Peñón y jugaron en las rocas que surgen de la arena.

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¡Y cuántas cosas por descubrir han quedado todavía!; sus faros en las 4 puntas de la isla, la playa con palmeras sobre arena negra de Puerto Naos, las piscinas La Fajana en las rocas del mar, el Barranco de Las Angustias con sus senderos entre paredes de roca, cascadas y embalses de agua,…

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Agradezco la idea de este post al Patronato de Turismo de La Palma que ha propuesto un concurso muy original para conocer La Palma, una forma muy atractiva e innovadora de contaros este viaje y experiencias a través de los sonidos, las sensaciones, y en mi caso, con la familia: mis niñas, las protagonistas de este singular viaje!

 

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– Uns paisatges de contrastos en 706 Km2 (La Palma – Canàries).

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